Salvador Díez da la sorpresa ante el tres veces campeón de España Carlos Cortés

El vallisoletano casi debutante en una competición oficial hizo valer su bagaje en el billar de carambola a tres bandas para adjudicarse el título frente al favorito

No había jugado mucho a esta especialidad de Billar 5 Quillas. Era tal vez la primera vez que lo hacía en una competición oficial. Sin embargo, la clase del vallisoletano Salvador Díez se dejó notar. Aquellos billares que lo más antiguos frecuentaban en la calle Cascajares, desde 1919 regentados precisamente por su abuelo, de nombre como él, Salvador, algo  tendrán que decir en esta gesta. Y es que el pequeño Salva Díez conoció el billar con cuatro años y, como dice el dicho castelllano: “de casta le viene al galgo”.

El especialista en billar de carambola a tres bandas, Salvador Díez se adjudicó la victoria en el II Open Ciudad de Valladolid de Billar Gran Premio de España 5 Quillas, valedero para el ranking nacional, tras derrotar en la gran final al gran favorito, el soriano Carlos Cortés Gil, primero en el ranking y campeón de España en tres ediciones.

Díez llegaba desde la decimocuarta posición en el ranking y se situó en la final ganando en cuartos al italiano afincado en Madrid, Davide Urso, y uno de los favoritos al triunfo, y en semifinales al también madrileño de Alcobendas, Antonio Santos, un jugador de gran sobriedad y seguridad.

El jugador soriano también se mostró igual de contundente a lo largo del campeonato. No en vano, en semifinales, se deshizo también en cinco sets del vallisoletano José Ignacio Merino, el vigente campeón de España de Billar en esta modalidad de 5 Quillas que en Baeza y en marzo de este año venció precisamente a Cortés en la gran final de este campeonato. Como si fuera una revancha entre amigos, Carlos Cortés, el campeón de las tres últimas ediciones anteriores de la competición nacional y número uno del ranking nacional, impuso su ley. Fue una extraordinaria semifinal con la que se cerró la competición del sábado.

La final fue a cinco sets, al mejor de de 60 puntos cada uno, y con una tremenda igualdad. El primer set fue para el soriano Cortés y el segundo y tercero para Díez. Cortés igualó a dos, y el quinto y definitivo, el más conservador de los cinco, iba a ser precisamente para el jugador menos experimentado en esta modalidad, aunque con suficientes tablas sobre una mesa de billar, incluso con el peso de la historia, además del público asistente, a su favor.

Un total de 23 jugadores participaron en este campeonato tan espectacular en donde la estrategia es vital, lo mismo que la técnica y la psicología de los jugadores. El club Billar Valladolid organizó de forma magistral la competición, siendo sus 32 socios los encargados tanto de organizar, arbitrar e incluso participar en la competición que se desarrolló en su sede de la carretera de Villabáñez con sus cuatro mesas de competición perfectamente habilitadas.  Pero es que además, la victoria final, la de Salvador Díez, se quedó en casa.

 

Modalidad 5 Quillas

La modalidad de cinco quillas, dentro del billar, tiene como objetivo lograr el mayor número de puntos derribando con la bola contraria los máximos palillos (quillas) posibles, colocados en el centro de la mesa, a la vez que se intenta dejar obstaculizada por las quillas la bola del adversario, con la finalidad de que este solo pueda jugar contra la banda. Esta particularidad requiere un conocimiento exhaustivo de diferentes técnicas. Sin duda, es un compendio de las modalidades de libre, banda y tres bandas; por tanto, se debe analizar con precisión la trayectoria de la bola contraria, los ‘contraefectos’ y tener dominio sobre la bola jugadora para evitar que esta derribe quillas, cuyos valores traducidos en puntos pasarían al marcador del oponente.

Es un juego especialmente defensivo, muy táctico y estratégico, con variadísimas opciones para cada tiro en función de cómo vaya discurriendo el partido Además es muy participativo, los deportistas intervienen en alternancia, una vez cada uno. El jugador que espera su turno observa continuamente la actuación de su rival, lo que implica una gran concentración.

 

 

 

 

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